Te daré mis alas, aunque no puedas volar.
Te daré mis pasos, aunque no me puedas seguir.
Te daré mis sueños, aunque no percibas sus secretos.
Te daré la eternidad, aunque no perdure lo suficiente.
Te daré mi vida, aunque sus cicatrices y recuerdos no te comprendan.
Te daré lo que invento cada día, por creerte un instante sin ataduras.
Te daré mi amor, pero jamás invadas la libertad de un prisionero.
El amor también se mueve en la palabra...la palabra se llama movimiento.
Colaboración de Lenar Mar
Perú
